Una de las peores cosas que te puede pasar es mirar hacia adelante y hacia atrás y sentir que nada de lo que hagas a futuro o hiciste en el pasado podrá tener un efecto real y decisivo para cambiar cierto aspecto de tu vida. Te engañaste a ti misma, confiaste demasiado, caíste.
Mi ansiedad a veces es como un monstruo, un frankenstein que tiene de mí y de otros, un cadaver enorme que está vivo y me ataca y me posee.
Mi ansiedad tiene creador, tiene nombre propio, domador y carcelero.
Hay un lado de mí que me grita que me largue, que huya. Un lado de mí se rebela y le quiere escupir en la cara al domador, al irresponsable titiritero. Tal vez si te dejo entiendas el dolor que ahora siento, y al fin pueda yo poner fin a este juego humillante. ¿Pero cómo hacer eso sin ahondar mi propia tortura?
El amor puede ser un juego siniestro: ¿Me quedo en el calabozo esperando ver la luz o dejo que el dragón me incinere y me redima?
Perdonar puede ser una cuestión de vida o muerte, la propia.
Me voy de viaje, a reencontrarme con mi ciudad y a ver si ella me devuelve lo que me robaron en las travesías.

4 Comments:
No entiendo mucho lo que hay detrás de este post (y supongo que la intención era esa) pero, igual, espero que tengas un buen viaje.
Me toca a mí, ahora, enviarte las onditas de energía positiva: omm.
Eres la llave y también la cerradura.
De tí depende de que lado te pongas.
Dani,yo tampoco entiendo todo lo que hay detras...pero puedo intuir muchas cosas y por otra parte me es inevitable adoptar tus palabras que tán bien se amoldan a mi situación en estos días.
un beso complice y mucha suerte en tu viaje.
t* ch`´na
(leona come domador)
las fieras no siempre saben que el domador es un simple webon con silla y latigo
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